Archicofradía Sacramental de Vera+Cruz y Oración en el Huerto. S.XVI

El Retablo. Entorno físico. Nuestra Parroquia (I)

Capilla de la Santa Cruz y de los Dolores de la Bienaventurada Virgen María.
Parroquia de la Purísima Concepción

Iniciamos una serie de publicaciones sobre nuestro antiguo retablo donde abordaremos la obra desde diferentes aspectos: históricos, documental… concluyendo con el proyecto de restauración elaborado por Dña. Inmaculada Garrido y que fue aprobado por la Junta de Gobierno.

EL ENTORNO FÍSICO.

A principio del siglo XV, la población de Huelva se va extendiendo hacia el sur, buscando la orilla de su ría. Esto motiva la construcción de una segunda parroquia, dedicada a la Purísima Concepción, siendo en 1.515 cuando el Sr. Arzobispo de Sevilla concede licencia para su edificación, por iniciativa de D. Cristobal Dorante regidor del Cabildo en aquellos momentos y miembro de una de las familias más poderosas de la ciudad.

En torno a la cronología y fases de su construcción, apenas han quedado rastros documentales, dada la inexistencia de fuentes locales hasta el último cuarto del siglo XVI. Sabemos como era usual, la parroquia fue bendecida y habilitada para la celebración de oficios mucho antes de la conclusión de las obras, pero se desconoce hasta cuándo duraron éstas. En el testamento del propio Cristobal Dorantes, otorgado en salud el 19 de abril de 1522, se aprecia que el edificio tenía aún dos naves sin cubrir y que las funciones religiosas se celebraban en un altar lateral colocado en la primera nave que había sido cubierta.

“Mi cuerpo sea sepultado en una tunba que esta debajo del altar que agora está prinsipal en dicha iglesia, que es en la nave que primero se cubrió”

También  conocemos el testamento de D. Pedro Gutiérrez de fecha 28 de febrero 1.583, donde se dice textualmente: “que acompañe y entierren mi cuerpo la cruz y clérigo de dicha iglesia (la Concepción) y los demás clérigo desta dicha villa y me alumbre con su sera los cofrades de la Vera Cruz”. Reflejo de la Hermandad en este siglo.

Por desgracia, de la estructura arquitectónica de la iglesia, y más concretamente, la de la capilla de Vera Cruz, se desconoce a quién se debe su trazado y su ejecución, únicamente queda de esta época las bóvedas ojivales cubriendo la capilla mayor y la bóveda ojival compuesta de siete elementos, con espinazo y la clave decorada que posee la capilla de Vera Cruz.

Estas nervaduras, por cierto, y los acompañamientos en yeso que adornaban la bóveda estuvieron doradas, pues consta que la fábrica parroquial contrataba en 1.642 a José Suero, maestro dorador sevillano, para que “aya de dorar de todo punto de oro mate las guarniciones de la capilla mayor de la iglesia”.

A principio del siglo XVIII se traslada el Sagrario a la Capilla de Vera Cruz como nos lo ratifica D. Diego Díaz Hierro: “En pleno deterioro de la hermandad parroquial del Santísimo Sacramento, fundada en el siglo XVI y que 1.776 tenía un solo hermano, el sagrario se traslada a la capilla absidal de la nave del Evangelio, en cuyo altar se encontraba el Santísimo Cristo de Veracruz, un crucificado colocado en una urna que tenía cofradía desde principio del XVI”.

Debido al terremoto de Lisboa de fecha 1 de noviembre1.755, la parroquia sufre el derrumbe de su torre y otros daños colaterales, no afectando gravemente a nuestra capilla.  Así lo describe el licenciado Mora Negro “este bello Templo padeció gran ruina con el terremoto del año 1.755 aunque realmente el daño de la iglesia fuera el haberse desplomado la torre sobre la nave mayor, sin que se afectaran especialmente los muros y otras estructuras constructivas.

Las obras inmediatas de reconstrucción fueron acometidas por el alarife Andrés de Silva, hijo adoptivo del arquitecto sevillano Pedro de Silva.

En 1782 con la nueva torre reconstruida y la iglesia reparada empieza a manifestarse problemas estructurales que con el tiempo motivarán la poderosa reforma barroca del interior de la iglesia. Estos problemas hace necesario la construcción de unos pilares en nuestra capilla para asegurar los muros laterales, reduciéndose su espacio, lo que obliga a la construcción de una nueva capilla para el Sagrario. Así lo manifiesta el arquitecto D. Fernando Rosales en agosto de 1.792:

“Primeramente halló que la citada capilla que oy hace de sagrario está en la testera de la nave menor del Evangelio contigua a la capilla mayor, cuia capilla no se puede negar es bastantemente reducida, pues lo interior de ella con el altar, meza y tarimilla se coge todo lo más de su ámbito, a ecepción de un corto espacio que queda entre dicha tarimilla y la varanda del comulgatorio” 

La nueva capilla del sagrario fue el último proyecto de Fernando Rosales en 1796.

Durante el siglo XIX  no tenemos noticias reseñables sobre actuaciones en la capilla, salvo pequeñas obras de mantenimiento como la limpieza de la cubierta o encalado de paredes.

En el siglo XX sufre el templo una nueva reconstrucción. El 20 de julio de 1.936, la parroquia fue saqueada e incendiada sufriendo graves daños, con el hundimiento de bóvedas y techumbre, levantamiento de solería, destrucción de todas las pertenencias y bienes muebles del templo.

Las obras de reparación son dirigidas por el arquitecto D. Jose Maria Perez Carasa, reabriendo nuevamente el templo sus puestas el 26 de noviembre de 1.939.

Entre los años 1.967 y 1.969 al templo únicamente se realizan obras de adecuación a la nueva liturgia conciliar y reparaciones de los pequeños daños ocasionados por el terremoto del 28 de febrero de 1.969, siendo dirigidas las obras por el arquitecto D. Francisco de la Corte.

El 5 de febrero de 1.994 es reconocido el templo, por la Junta de Andalucía, como Bien de Interés Cultura por el decreto 36/1.994 y cinco años después se comienza a manifestar los primeros daños que la construcción de los aparcamientos del edificio Coliseo, en la calle Méndez Núñez, estaba ocasionando en la iglesia y en la casa parroquial colindante, daños que ocasiona el cierre del templo el 5 de febrero de 1.999.

Con anterioridad, se le había encargado por parte de la Delegación de Cultura al arquitecto D. Antonio Jesús López Domínguez el proyecto de reposición de cubierta, proyecto que tubo que ser modificado en marzo del 2.001 por otro de reparación total y consolidación de la iglesia de La Concepción”.

Por fin el 18 de noviembre de 2.006 vuelve abrir sus puertas después de siete años clausurada dando por concluidas como nos describe D. Manuel Jose de Lara, “la fase más problemática de su historia, e inaugurando por fin, una nueva época más firme y más serena”.

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